sábado, 26 de julio de 2014

Dibujos y Fantasmas



Espectros,
de lugares antiguos.
Espectro,
dejarás el lugar llevándote contigo mi juicio.
Les temo,
¿Por qué a mirarlos a la cara no me animo?
Les temo.

  Chak decide que es una bonita noche para dar un paseo. Lloverá, tal vez, por la madrugada. Pero para entonces ya estará de regreso. Ya debería estar de regreso.

  Eran más de las once y, mientras Chak caminaba por la avenida, podía ver a las nubes agruparse en el cielo y disputar con el viento si era hora o no de limpiar el barrio. Apuró el paso, al cabo de un rato llegó a la rotonda donde el barrio termina para dejar paso al siguiente, y a su izquierda, el puente invitaba a continuar caminando hasta llegar al centro de la ciudad, por sobre un río de turbias aguas aunque en sus días de calma. Él muchacho se dijo que no, que otra vez será. Dio vuelta a la rotonda y mientras emprendía el regreso a casa se preguntó, como siempre que frente a las casas deshabitadas pasaba; ¿quién vivirá allí? Pregunta que lo martirizó toda su infancia y adolescencia. Jamás había visto a alguien entrar o salir de estas.
  Las casas en cuestión eran dos, estaban una al lado de la otra sobre la avenida a unos 200 metros de la rotonda.  Aquella parte del barrio siempre fue siniestra. Su abuelo le había contado que cuando tenía más o menos su edad, la gente solía hablar de un cura sin cabeza yendo y viniendo a lo ancho de la avenida, de vereda a vereda.

A la mierda, entremos.
 Saltó el muro de bloques para caer en un patio baldío no demasiado grande. Había un karting como el que tenía su abuela en el cantero de su casa y que había pertenecido a uno de sus primos.
-No creo que alguien pueda vivir aquí, está lleno de basura. Que raro que no haya cirujas- Se dijo, y pensó, además, que de alguna manera ver las dos casitas, construidas por debajo del nivel de la vereda, en aquel estado tan deplorable  y espeluznante, había alimentado morbosamente su curiosidad. Después de todo no se lo pensó demasiado antes de saltar el muro de uno de los laterales de la casa para entrar a husmear, como tampoco hizo al abrir la puerta trasera que lo llevaría al interior.
Sórdido e inhóspito, así era el ambiente de la primera de las dos casas. Chak dió con una habitación con una mesa ratona antigua, la capa de polvo se veía bastante espesa, y en efecto lo comprobó al pasarle su huesudo dedo. Las sillas alrededor eran de madera con el asiento forrado en cuero de vaca. -Como las que hay en casa de la abuela- Pensó- de seguro era la moda, entre la gente humilde. No, no hay tal cosa como “moda” entre la gente humilde, no que yo recuerde. Uno vive con lo que puede y como puede- Levantó la vista hacía la pared que tenía en frente…
 En esta había pinturas, que no llegaba a ver bien entre tanta oscuridad y la mala iluminación que ofrecían la pequeña ventana sin los cristales por encima de esta. ¿Sin los cristales? Já, era simplemente la escasez de dinero, una vez más, imponiendo su insalubre moda.

 Chak se acercó y culpó a su falta de sueño, al viento por no librar a la luna de la prisión que le suponían las nubes, y a la estúpida “ventana” por la que poco y nada entraba la tenue luz de luna que lograba penetrar las nubes aquella noche de solitaria caminata. Pues, Chak no podía creer lo que veía; las pinturas a medio terminar en la pared eran lo más desagradable que había visto en su vida ¡Y eso que era un joven que disfrutaba con el gore en las películas de terror!
 Gatos mutilados colgados de las patas y personas siendo torturadas de las formas más crueles. Un anciano en silla de ruedas con una enana practicándole sexo oral. O eso fue lo que el muchacho se convenció de que la pequeña personita de largos cabellos era, y no una niñita.
 Pero la más curiosa de las pinturas, al menos de lo que lograba divisar, era un hombre con un largo tapado marrón. Este estaba tendido sobre el suelo con el cuerpo algo contorsionado. A un lado, se veía una mujer con el torso desnudo y alzando un machete…

Se oyó el rechinar de una puerta cercana a la entrada de la casa que daba a la avenida. Entonces, sentirías un escalofrío recorrer tu espina dorsal y abrirías los ojos como un búho si hubieses estado en los zapatos de Chak aquella noche, una noche de solitaria caminata.
 -La curiosidad es una perra- Se decía mientras caminaba hacía el lugar de donde había venido el ruido  
-Tal vez, me tope con uno de esos gatos sin huevos que están pintados en la pared-
Se le dibujó una sonrisa a medias en el rostro, pateo, sin darse cuenta, una piedra que estaba en el suelo, y era bastante redonda. Al tiempo que avanzaba hizo un gran esfuerzo por escuchar algún otro ruido.
–Uno nunca sabe, podría haber un borracho acurrucado con su sarnoso y fiel compañero, como ese tipo gordito de las historietas del diario.-
 Entonces un acojonante sollozo llegó desde adentro de la habitación. Chak vaciló por un momento. Pero las putas dominan la vida de muchos hombres, con su manera de cogerte y demás recursos. Y la curiosidad, puta que trabajaba en el prostíbulo que existía en la metrópolis que era su cerebro, gobernada por la imaginación, era su favorita.
 
 De pie en el marco de la puerta y con un nudo en la garganta, Chak se encontró con una mujer que llevaba el torso desnudo –Cómo en la pintura- pensó. Ella le dijo entre sollozos: -Yo no se que me paso, no quise hacerlo… él me violó- Dejó caer el machete en su mano derecha y mientras se cubría el rostro antes de romper a llorar la mujer se desvaneció entre el polvo.



 La habitación se vió iluminada de repente por las llamas azules de un fuego que se encendió en el suelo, a un rincón de la misma. Y como en una de esas grotescas películas italianas, dejadas de lado por la mayoría debido a sus escenas desagradables e increíblemente realistas, Chak vió entre el celeste humo una secuencia de escenas que nacían desde las llamas y se proyectaban por encima de estas.


>> La mujer estaba mojando los pies en las aguas del río, el pasto y los árboles estaban más altos que nunca. Entonces, un pequeño hombre envuelto en un manto marrón oscuro entró en escena. Portaba un machete que levantó al tiempo que parecía decir algo para llamar la atención de la chica.
 La transmisión, que entre humo y llamas tenía lugar, se cortó…
 Volvió a iniciarse al instante, en una escena muy repulsiva; Ahora la mujer estaba tendida en el suelo semi desnuda y con los ojos vidriosos, a punto de rebalsar. El hombre, con su manta levantada y frunciendo las nalgas en cada envestida, estaba abusando de ella.
 La transmisión de la película volvió a dar un salto inesperado: El hombre parecía terminar por fin. Y tenderse agotado en el suelo junto a la muchacha, sin abandonar jamás su machete. La mujer rodó inesperadamente hacia el otro costado con gran agilidad y desesperación, cuando el viejo logro incorporarse ella ya estaba de pie frente a el con dos grandes piedras en cada mano.

 Chak vió como la película cambiaba de escena por última vez: Ella se colocaba los pantalones y las alpargatas, mientras el viejo se retorcía en el pasto con la cabeza ensangrentada. Ella toma el machete y lo eleva al cielo para dejarlo caer sobre el cuello del degenerado. Falló, el machete se hunde secamente en la espalda de tipo. Pero decide intentar nuevamente y, luego de tomarse unos segundos para apuntar mejor, su brazo desciende con una furia de mil demonios y en ese instante la película de corta…

Chak siente una presencia a sus espaldas ¡Agachate, hombre! Demasiado tarde…
 Ella levanta la cabeza de nuestro ahora decapitado Chak y la coloca en un estante. Es sólo una más para su colección.

jueves, 10 de julio de 2014

Encontrarte



Perderse para volver a encontrarse,
         pero mejor aún si me pierdo para encontrarte.

Es sólo un paseo más- me dije- un paseo más ¿nada del otro mundo?
   Todo del otro mundo.



 Cuando me pierdo en mis pensamientos, y miro al cielo; siempre y cuando sea un cielo melancólico, de esos que tanto llaman de tus ojos su atención… Un cielo de otoño.

Cuando me pierdo en mis pensamientos, y miro al cielo, me pregunto como se verá el tuyo.
¿Adornará tu mundo y tu realidad un cielo de porquería? O ¿adornará tu mundo, tan tuyo como  mía es esta tierra, un cielo de maravilla?
¿Se reflejará en tu brazalete, hecho a medida, desde luego, un cielo de fuego que brille en sus perlas ferozmente? O acaso ¿en él reflejado se ve un cielo de tormenta?

Cuando me pierdo en mis pensamientos y levanto la mirada, a menudo en un cielo de fantasía te encuentro.


Cuando tengo que perderme para encontrarte… yo elijo mirar al cielo.