martes, 29 de marzo de 2016

La ultima aventura (boceto)

Coucou! Ha pasado muchisimo tiempo desde la última vez que escribi en este blog.
Sin embargo esta historia que voy a dejar a continuación la escribi el año pasado, más o menos por Agosto. Se suponía que sería el final de spectro antes de iniciar mi nuevo projecto y que además lo corregiría un montón! para asi darle un final digno... mas no hice nada de eso. La guarde en mi computadora y segui adentale con otras cosas, me cree una webpage por ejemplo: www.planetlucko.com pero nadie visita ese sitio a pesar de todo el contenido que cree para el mismo. En fin, ahora voy a seguir posteando historias e ilustraciones en otro lugar...

planetlucko.tumblr.com      sep, nunca crei que me iria bien alli... los espero!

Ahora sin más preambulos a lo nuestro! aqui está el final de espectro. :D y nos vemos en planet lucko!





Mes de septiembre, estación de todas las cosas bellas. Mes de los nuevos comienzos. “¿Qué será de mi ahora que todos mis amigos están tan lejos?” Me pregunté mientras miraba la luna, tan bella y redonda. A mi lado estaban Ludwig y Roy, exhaustos aunque más tranquilos ahora, habíamos tenido una noche de perros, como dicen. A nuestro alrededor solo habían restos de chatarra y yuyos. Nos habían llevado por la fuerza hasta ese lugar, luego de desviarse, como me había indicado mi sentido de la orientación. Al menos Cherim se había salvado, pues no vendría en un par de semanas dado que había conseguido un nuevo trabajo. Por mi parte, estuve muy cerca de no volver a verlo, ni a él ni a ninguno de mis amigos de spektro… los pocos que aún quedábamos. A mis pies; tenía a un hombre semidesnudo y cubierto en sangre. Quizás no la suya propia.
Todo comenzó el primer fin de semana de primavera, el sábado 22. Era temprano, alrededor de las 22:hs no hacían ni diez minutos desde que había abierto la entrada al bar.
Entonces llega Roy en su taxi, estaciona y se mete a spektro. Hacían varias semanas que no se daba una vuelta.- ¡Hola! ¡Tanto tiempo, señor!- me saluda.

En seguida nos pusimos a conversar y le presenté a Ludwig, que recién llegaba de un viaje y había estado poniéndome al día respecto de sus aventuras. Ni bien llegó de su viaje, decidió venir a visitarme y en ese preciso momento me ayudaba a limpiar unas copas.

-Mucho gusto, amigo- le dice Roy

- Oh, el gusto es mío, Roy. Escuché varias cositas copadas sobre vos- le dice él.

Y continuaron conociéndose; Roy le contaba la verdadera versión de su aventura con los ratas y de cómo había rescatado a Luna aquella vez, pues la mía para su gusto era un tanto exagerada.
Yo saqué uno de los pen drives que me había enviado por correo Cherim. Se suponía que contenían música en formato mp3. Debía chequear para decidir que pondría esta noche en mi rokola, ¿te conté que Cherim le fabrico un puerto usb?

Mientras tanto Ludwig me hablaba, a mí y a Roy, aunque más a mi que a él; -Escuche, esto no se lo conté a nadie todavía. ¿Quiere saber por qué estuve ausente tanto tiempo? Debía irme a explorar y bueno, me la pase haciendo mis investigaciones en el campo del arte. Un poquito por aquí y otro por allá. Al final, decidí que le daría una chance y bueno. Aún estoy terminando mis piezas de arte para abrir mi propio…- Alguien abrió la puerta de golpe en ese instante, interrumpiéndolo.

-Buenas noches- dijo el individuo al tiempo que se sentaba- me gustaría un vaso grande de eso que sirvieron en la fiesta del año pasado-

-¿Perdón?- Le dije- Veo que usted no es muy frecuente por aquí. Ya no servimos esa bebida, amigo. Y no lo volveremos a hacer nunca, si puedo impedirlo. Puedo ofrecerle otras, claro.

-¡Che! Yo a vos te conozco- Dijo Roy dirigiéndose al muchacho. Era un tipo morocho y de contextura delgada. Luego de que Roy le llamara la atención lo miré con otros ojos ¡Por supuesto! ¡Pero no podía ser! El mismísimo…

-¡Ah! Si, yo estuve aquí aquel día que festejaron con esa bebida extraña. Seguro me vió usted- le contestó- Aunque no se como terminó. Es todo un misterio para mí.

Ludwig parecía confundido pero largó una risa y le explicó que a el le había ocurrido lo mismo. A.X.E o amnesia por ebriedad, claro estaba. Por mi parte, le lancé una mirada a Roy y ambos nos entendimos. Ninguno de los dos sospechaba nada, y ojalá nunca lo hicieran. Mejor cambiar de tema.

-Mire tome esta delicia, es nuestro último hit aquí en spektro en cuanto a tragos- le dije luego de prepararle un trago y pasárselo. ¡Oh! Si no fuera por mi antigüo libro ¿qué habría sido de spektro?- Ludwig, ¿me estabas diciendo algo acerca de tus ilustraciones?

-¡Cierto!- continuó el- Verá, todos estos trabajos los tengo en mi tarjeta de memoria pero necesito un lugar donde…- Otro fuerte portazo, aún peor que el anterior.

Fue entonces cuando entraron, cuatro tipos armados con palos y fierros. Uno de ellos llevaba una pistola.
-Bueno, no esperaba encontrarme con más de una o dos personas en este bar de porquería- dijo el que portaba el arma de fuego-

Todos se dieron vuelta y quedaron pasmados al ver la pistola, junto con los otros tres blandiendo los palos. Roy sobre todo, no podía creerlo, y más tarde me lo aclararía. Pero en aquel momento todo ocurrió demasiado rápido.

Los recién llegados comenzaron a colocarnos vendas y atarnos las manos, el chico que había llegado último se había resistido y por ellos recibió un golpe de vara en la cabeza. Yacía ahora en el suelo, mareado y con una herida en la cabeza. Sería más fácil cargarlo, pensaron. De paso, esto nos sirvió de advertencia los demás.

-Por favor no mas violencia- les supliqué- haremos lo que digan. Hasta ese momento creí que se trataba de un robo.

 Nos obligaron a salir, y darles las llaves para que cerraran el bar. Luego, nos dijeron que subiéramos a la caja de la camioneta para en la que había llegado, pero no pudimos ver sino hasta un rato después. Dos de los hombres subieron con nosotros, “por si a alguno se le ocurría saltar por la borda durante el viaje”, habían dicho. Los otros fueron en la cabina.
Durante el viaje no pudimos hablarnos los unos a los otros, sólo esperar lo mejor. Y por supuesto, esto ya no me parecía un robo. Roy sabía algo que nosotros no.
Al cabo de una media hora nos detuvimos. Comenzamos a sentir olor a basura y herrumbre. Los tipos bajaron de la caja cargando a Roy.

-¿Qué van a hacernos? ¿Dónde se llevan a Roy?- Preguntó Ludwig, con una nota de angustia y preocupación en su voz. Había escuchado a Roy mascullar algo entre dientes mientras era cargado. Ellos se reían, procuraban mantener el suspenso.

Al bajar los otros dos, que iban en la cabina de su camioneta, el tipo que había hablado todo el tiempo se dirigió a Roy diciendo:
-No la viste venir, ¿eh? Aquí me tenés, tal cuál me tuviste aquella noche, y como te dije, pendejo; tendrías que haberme matado.

Los dos tipos le quitaron las vendas de los ojos a Roy, para que pudiera contemplar la cara de quien hablaba, sin dejar de sostenerle los hombros.  El rostro de quién tenía en frente era odioso y desagradable.

-¿Qué mierda querés? Dejalos ir a mis amigos, no tienen nada que ver, boludo.- le dijo.

-En un segundo los vamos a dejar ir a todos ustedes, uno por uno. Dame un segundo que me preparo y lubrico un poquito mi otra pistola. Mientras tanto, atiéndanlo muchachos.

En la camioneta, Ludwig y yo intentábamos zafarnos de las ataduras a fuerza de contorsiones. Pero sólo conseguimos que las vendas que nos cubrían los ojos se aflojaran. Después con un esfuerzo nos incorporamos y logramos ver por encima de la caja. Dos hombres sostenían a Roy, que aún estaba atado, mientras que otro lo golpeaba en el estomago, para doblegarlo. Luego lo llevaban a la parte delantera de la camioneta, para recostarlo allí bocabajo. El tipo de la pistola se quitaba los pantalones y extraía un paquetito del bolsillo.

Miré a Ludwig y entre los dos intercambiamos una mirada de asco y miedo, sin saber que hacer. Decidimos suplicar un poco más:
-Déjalo, no hagan esto. ¡Por favor!- decíamos.

-Paciencia, señores, ¡hay para todas!- nos contestaron.

A Ludwig se le escaparon un par de lágrimas, mientras que yo sudaba como un cerdo. Entonces, miré por sobre mi hombro. El tipo que había entrado a spektro antes que los otros 4… no cabía ninguna duda, era el hombre lobo. Y empezaba a recuperarse de aquel golpe. Instantes después entró en pánico, pero conseguimos calmarlo.

Le explicamos donde nos había traído mientras él se quitaba la venda con sus propias manos, luego de romper de un tirón las cuerdas que lo tenían atado. Parecía tener una fuerza sobrehumana. ¡Por supuesto! Miré al cielo; teníamos luna llena…

Adelante, Roy comenzaba a patalear y lanzar insultos a los 4 vientos. Pero la ayuda ya estaba en camino, el hombre lobo salta hacía adelante y recita sus ya conocidas líneas. Eleva su nariz al cielo y comienza la transformación. Los atacantes de Roy no lo pueden creer. Vuelven tomar sus bastones, mientras que el otro abre fuego con su pistola. Un proyectil consigue darle en la pierna al lobizón. Pero esto sólo lo enfurece aún más y salta hacía adelante.
-¡Qué alguien lo frene!- Grita el tipo.

Roy se agacha y se tira debajo de la camioneta. El hombre con la pistola intenta disparar pero la bestia es demasiado veloz. Segundos mas tarde lo tiene encima y siente sus filosos dientes despedazarle el cuello. Todo ha terminado para el. La noche se vuelve más oscura y al final no siente más dolor. Se deja llevar por la oscuridad.
Los otros 3 se dan cuenta que un fierro o un garrote no detendrán aquella monstruosidad. De modo que uno de ellos corre a la camioneta, intenta ponerla en marcha pero antes de pisar los pedales el monstruo rompe el vidrio de un zarpazo y lo expulsa fuera con una sola mano. El sólo impacto lo deja inconsciente. Ya habrá tiempo de comerlo más tarde.

A unos metros de distancia, los otros dos corren por sus vidas, con esa fuerza extra que provee la adrenalina en momentos de apuro. Y el hombre lobo se lanza a correr a por ellos, en cuatro patas. Los hombres se pierden entre los pastos más altos entre gritos de horror.
Al ver que se alejan, Roy sale de debajo de la camioneta. Nos desata y los tres nos metemos adentro. Mientras el busca la llave, yo quiero saber de que va todo esto.
-¿Quién mierda eran esos y por qué nos trajeron aquí, Roy?

-Si, Roy, ¿estás bien? ¿Vos conocías a estos? ¡Por Dios! Ya habrá tiempo de que nos conteste eso, Don ¡¿Vieron el tamaño de esa bestia?!- Se sobresaltó Ludwig. Pero para Roy y para mí no era la primera vez que nuestros ojos se encontraban con tal horror.

-Déjenme encender esto. Hay que salir de aquí cuanto antes. Después les respondo lo que quieran…-
Aún no encontraba la llave cuando entre los yuyos, a varios metros vimos un hombre desnudo con la boca ensangrentada abrirse paso a tropezones. Luego de tambalearse, calló por fin al suelo.

-¡No puede ser! ¡Es él!- me sorprendí. Era el muchacho, había retomado su forma original. Era un humano indefenso ahora.

Bajamos de la camioneta y corrimos al lugar.

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-¿Donde estoy?- Me preguntó el muchacho, lo habíamos envuelto en una manta y veníamos todos apretados en un taxi. Encontramos a uno de los amigos de Roy cuando salimos a la ruta, a buscar alguien que nos llevara de regreso a la ciudad.

-Tranquilo, es de día. Estamos yendo a casa, muchacho- lo consolé.

-¿Qué me pasó?- se dijo después de mirarse las manchas de sangre sobre su cuerpo.- Oh, no. Ha ocurrido de nuevo- dijo en voz baja.

Ludwig miraba por la ventanilla, en silencio. Roy conversaba con el conductor desde el asiento del acompañante. Explicándole la situación.
El lobizón estaba aún débil y volvió a quedarse dormido momentos después. Lo habíamos cubierto con una frazada. Las noches de primavera son siempre tan traicioneras.
-De seguro no fue sólo el hecho de que lo hayas golpeado tan duro esa vez, Roy- le decía el conductor, uno de los pocos amigos de Roy en el trabajo- Estos tipos deben de ser esos que andan secuestrando mujeres y niños por toda la provincia. Pero ¡wow! Que se hagan pasar por taxistas, eso es nuevo. A lo mejor él de verdad lo era, y aprovechaba la situación.

 Por cierto, ¿cómo dicen que lograron escaparse? ¡Ah! Qué un vecino llegó con sus perros y un rifle. ¡Vaya suerte! Esos antiguos depósitos de chatarra siempre tienen un sereno muy atento.
-¿Ah, sí? ¿Dónde estaba la noche que abusaron de Luna?- Sentenció Roy.


Luego de bajar del taxi todos regresaron a sus casas. El Don por su parte regreso al bar y tomo una decisión muy difícil: Seguiría adelante con spektro. Al menos hasta diciembre. Tal vez, el año siguiente podría mudarse. Tal vez, manejar un bar no era lo indicado para él.
Ya en la barra, se sentó en una de las sillas y pensó largamente sin tomar ni una gota de licor. Al rato, sintió que no estaría mal tomar un trago.

Entonces, con un vaso en la mano encendió su computadora. Revisó sus redes sociales y se dio con el instagram de Brem, donde se veía una foto de la nueva campeona levantando su cinturón, muy orgullosa. Por otro lado, el web site de lobizones, el que su manager había mandado a hacer, mostraba las fechas de los próximos shows. Había una larga lista que llegaba hasta marzo del 2016.

Era probable que incluso Ludwig y Cherim se fueran de la ciudad. En cuanto a Roy, no dijo demasiado. En una de esas seguía viniendo. Siempre le gustó vivir aquí. Aliz había telefoneado por fin, durante la tarde, antes de todo este asunto del secuestro y demás. Quería hablar sobre algo importante. El Don ya se imaginaba lo que estaba por venir.

La gente que había conocido a lo largo de todo este año comenzaba a tomar su propio camino, fuera de la misería y soledad en que se hallaban cuando cruzaron spektro.

-Debo estar agradecido de que el bar les haya servido de consuelo en aquellos días grises- se dijo.
Y así, nuestro queridísimo Don aceptó la partida de todos sus amigos. Aunque siempre llegarían los mails y correspondencia. Es decir, mantendrían contacto. Pero las cosas deben de seguir su curso. Y jamás debemos forzar los encuentros ni nada en esta vida.

¡Ya sé lo que haré!- gritó, sólo en el bar.- No sé como no lo vi antes… ¡Me tomaré unas vacaciones!- y dicho esto se puso a buscar en su pc los mejores lugares turísticos para esa época del año. Pero antes, cerraría las puertas de spektro y se tomaría la noche libre. Necesitaba armar su itinerario lo antes posible.
-¡Qué baratos son los precios en septiembre! Siempre quise visitar el machu pichu- se dijo.


El “muchacho”. Nuestro hombre lobo, fue por algo de ropa a la casa de Ludwig (siempre tan solidario). Que se ofreció además a curarle la herida de la pierna, pero esta estaba ya seca. Puesto que los lobizones sanan muy rápido las heridas que se ganan luego de una noche salvaje. ¡Con razón nadie lo notó durante el viaje de regreso!
-¿Puedo preguntarte algo?- quiso saber Ludwig- ¿Cómo es que volviste a tu forma humana tan pronto, ¿qué paso cuando te metiste al pasto? ¿te acordás?

-Es todo muy confuso- le contestó él, mientras se vestía con la ropa que le había prestado Ludwig- Yo preferiría no hablar de eso. Pero supongo que me tranquilizo luego de un poco de sangre, si me entiendes-
-¡No puedo creer que volvimos a verte!- le dijo Ludwig, y el muchacho lo miró extrañado- Jamás pensé que serían ciertas las historias que se contaban en spekto acerca de la noche de año nuevo y.. Bueno, ¡aquí estás! Si no lo tomás mal, tal vez podrías morderme o cortarme con tus zarpas, no sabes como desearía transformarme yo también en un hombre lobo…-

El muchacho no podía creer lo que oía, definitivamente todos en spektro estaban locos.