Sin embargo esta historia que voy a dejar a continuación la escribi el año pasado, más o menos por Agosto. Se suponía que sería el final de spectro antes de iniciar mi nuevo projecto y que además lo corregiría un montón! para asi darle un final digno... mas no hice nada de eso. La guarde en mi computadora y segui adentale con otras cosas, me cree una webpage por ejemplo: www.planetlucko.com pero nadie visita ese sitio a pesar de todo el contenido que cree para el mismo. En fin, ahora voy a seguir posteando historias e ilustraciones en otro lugar...
planetlucko.tumblr.com sep, nunca crei que me iria bien alli... los espero!
Ahora sin más preambulos a lo nuestro! aqui está el final de espectro. :D y nos vemos en planet lucko!
Mes de septiembre, estación de todas las cosas bellas. Mes
de los nuevos comienzos. “¿Qué será de mi ahora que todos mis amigos están tan
lejos?” Me pregunté mientras miraba la luna, tan bella y redonda. A mi lado
estaban Ludwig y Roy, exhaustos aunque más tranquilos ahora, habíamos tenido
una noche de perros, como dicen. A nuestro alrededor solo habían restos de
chatarra y yuyos. Nos habían llevado por la fuerza hasta ese lugar, luego de
desviarse, como me había indicado mi sentido de la orientación. Al menos Cherim
se había salvado, pues no vendría en un par de semanas dado que había
conseguido un nuevo trabajo. Por mi parte, estuve muy cerca de no volver a
verlo, ni a él ni a ninguno de mis amigos de spektro… los pocos que aún
quedábamos. A mis pies; tenía a un hombre semidesnudo y cubierto en sangre.
Quizás no la suya propia.
Todo comenzó el primer fin de semana de primavera, el sábado
22. Era temprano, alrededor de las 22:hs no hacían ni diez minutos desde que
había abierto la entrada al bar.
Entonces llega Roy en su taxi, estaciona y se mete a
spektro. Hacían varias semanas que no se daba una vuelta.- ¡Hola! ¡Tanto tiempo,
señor!- me saluda.
En seguida nos pusimos a conversar y le presenté a Ludwig, que recién llegaba de un viaje y había estado poniéndome al día respecto de sus aventuras. Ni bien llegó de su viaje, decidió venir a visitarme y en ese preciso momento me ayudaba a limpiar unas copas.
-Mucho gusto, amigo- le dice Roy
- Oh, el gusto es mío, Roy. Escuché varias cositas copadas sobre vos- le dice él.
Y continuaron conociéndose; Roy le contaba la verdadera versión de su aventura con los ratas y de cómo había rescatado a Luna aquella vez, pues la mía para su gusto era un tanto exagerada.
En seguida nos pusimos a conversar y le presenté a Ludwig, que recién llegaba de un viaje y había estado poniéndome al día respecto de sus aventuras. Ni bien llegó de su viaje, decidió venir a visitarme y en ese preciso momento me ayudaba a limpiar unas copas.
-Mucho gusto, amigo- le dice Roy
- Oh, el gusto es mío, Roy. Escuché varias cositas copadas sobre vos- le dice él.
Y continuaron conociéndose; Roy le contaba la verdadera versión de su aventura con los ratas y de cómo había rescatado a Luna aquella vez, pues la mía para su gusto era un tanto exagerada.
Yo saqué uno de los pen drives que me había enviado por
correo Cherim. Se suponía que contenían música en formato mp3. Debía chequear
para decidir que pondría esta noche en mi rokola, ¿te conté que Cherim le
fabrico un puerto usb?
Mientras tanto Ludwig me hablaba, a mí y a Roy, aunque más a
mi que a él; -Escuche, esto no se lo conté a nadie todavía. ¿Quiere saber por
qué estuve ausente tanto tiempo? Debía irme a explorar y bueno, me la pase
haciendo mis investigaciones en el campo del arte. Un poquito por aquí y otro
por allá. Al final, decidí que le daría una chance y bueno. Aún estoy
terminando mis piezas de arte para abrir mi propio…- Alguien abrió la puerta de
golpe en ese instante, interrumpiéndolo.
-Buenas noches- dijo el individuo al tiempo que se sentaba- me gustaría un vaso grande de eso que sirvieron en la fiesta del año pasado-
-¿Perdón?- Le dije- Veo que usted no es muy frecuente por aquí. Ya no servimos esa bebida, amigo. Y no lo volveremos a hacer nunca, si puedo impedirlo. Puedo ofrecerle otras, claro.
-¡Che! Yo a vos te conozco- Dijo Roy dirigiéndose al muchacho. Era un tipo morocho y de contextura delgada. Luego de que Roy le llamara la atención lo miré con otros ojos ¡Por supuesto! ¡Pero no podía ser! El mismísimo…
-¡Ah! Si, yo estuve aquí aquel día que festejaron con esa
bebida extraña. Seguro me vió usted- le contestó- Aunque no se como terminó. Es
todo un misterio para mí.
Ludwig parecía confundido pero largó una risa y le explicó
que a el le había ocurrido lo mismo. A.X.E o amnesia por ebriedad, claro
estaba. Por mi parte, le lancé una mirada a Roy y ambos nos entendimos. Ninguno
de los dos sospechaba nada, y ojalá nunca lo hicieran. Mejor cambiar de tema.
-Mire tome esta delicia, es nuestro último hit aquí en
spektro en cuanto a tragos- le dije luego de prepararle un trago y pasárselo.
¡Oh! Si no fuera por mi antigüo libro ¿qué habría sido de spektro?- Ludwig, ¿me
estabas diciendo algo acerca de tus ilustraciones?
-¡Cierto!- continuó el- Verá, todos estos trabajos los tengo
en mi tarjeta de memoria pero necesito un lugar donde…- Otro fuerte portazo,
aún peor que el anterior.
Fue entonces cuando entraron, cuatro tipos armados con palos
y fierros. Uno de ellos llevaba una pistola.
-Bueno, no esperaba encontrarme con más de una o dos
personas en este bar de porquería- dijo el que portaba el arma de fuego-
Todos se dieron vuelta y quedaron pasmados al ver la
pistola, junto con los otros tres blandiendo los palos. Roy sobre todo, no
podía creerlo, y más tarde me lo aclararía. Pero en aquel momento todo ocurrió
demasiado rápido.
Los recién llegados comenzaron a colocarnos vendas y atarnos
las manos, el chico que había llegado último se había resistido y por ellos
recibió un golpe de vara en la cabeza. Yacía ahora en el suelo, mareado y con
una herida en la cabeza. Sería más fácil cargarlo, pensaron. De paso, esto nos
sirvió de advertencia los demás.
-Por favor no mas violencia- les supliqué- haremos lo que
digan. Hasta ese momento creí que se trataba de un robo.
Nos obligaron a
salir, y darles las llaves para que cerraran el bar. Luego, nos dijeron que
subiéramos a la caja de la camioneta para en la que había llegado, pero no
pudimos ver sino hasta un rato después. Dos de los hombres subieron con
nosotros, “por si a alguno se le ocurría saltar por la borda durante el viaje”,
habían dicho. Los otros fueron en la cabina.
Durante el viaje no pudimos hablarnos los unos a los otros,
sólo esperar lo mejor. Y por supuesto, esto ya no me parecía un robo. Roy sabía
algo que nosotros no.
Al cabo de una media hora nos detuvimos. Comenzamos a sentir
olor a basura y herrumbre. Los tipos bajaron de la caja cargando a Roy.
-¿Qué van a hacernos? ¿Dónde se llevan a Roy?- Preguntó
Ludwig, con una nota de angustia y preocupación en su voz. Había escuchado a
Roy mascullar algo entre dientes mientras era cargado. Ellos se reían,
procuraban mantener el suspenso.
Al bajar los otros dos, que iban en la cabina de su
camioneta, el tipo que había hablado todo el tiempo se dirigió a Roy diciendo:
-No la viste venir, ¿eh? Aquí me tenés, tal cuál me tuviste
aquella noche, y como te dije, pendejo; tendrías que haberme matado.
Los dos tipos le quitaron las vendas de los ojos a Roy, para
que pudiera contemplar la cara de quien hablaba, sin dejar de sostenerle los
hombros. El rostro de quién tenía en
frente era odioso y desagradable.
-¿Qué mierda querés? Dejalos ir a mis amigos, no tienen nada
que ver, boludo.- le dijo.
-En un segundo los vamos a dejar ir a todos ustedes, uno por
uno. Dame un segundo que me preparo y lubrico un poquito mi otra pistola.
Mientras tanto, atiéndanlo muchachos.
En la camioneta, Ludwig y yo intentábamos zafarnos de las
ataduras a fuerza de contorsiones. Pero sólo conseguimos que las vendas que nos
cubrían los ojos se aflojaran. Después con un esfuerzo nos incorporamos y
logramos ver por encima de la caja. Dos hombres sostenían a Roy, que aún estaba
atado, mientras que otro lo golpeaba en el estomago, para doblegarlo. Luego lo
llevaban a la parte delantera de la camioneta, para recostarlo allí bocabajo.
El tipo de la pistola se quitaba los pantalones y extraía un paquetito del
bolsillo.
Miré a Ludwig y entre los dos intercambiamos una mirada de
asco y miedo, sin saber que hacer. Decidimos suplicar un poco más:
-Déjalo, no hagan esto. ¡Por favor!- decíamos.
-Paciencia, señores, ¡hay para todas!- nos contestaron.
A Ludwig se le escaparon un par de lágrimas, mientras que yo
sudaba como un cerdo. Entonces, miré por sobre mi hombro. El tipo que había
entrado a spektro antes que los otros 4… no cabía ninguna duda, era el hombre
lobo. Y empezaba a recuperarse de aquel golpe. Instantes después entró en
pánico, pero conseguimos calmarlo.
Le explicamos donde nos había traído mientras él se quitaba
la venda con sus propias manos, luego de romper de un tirón las cuerdas que lo
tenían atado. Parecía tener una fuerza sobrehumana. ¡Por supuesto! Miré al
cielo; teníamos luna llena…
Adelante, Roy comenzaba a patalear y lanzar insultos a los 4
vientos. Pero la ayuda ya estaba en camino, el hombre lobo salta hacía adelante
y recita sus ya conocidas líneas. Eleva su nariz al cielo y comienza la
transformación. Los atacantes de Roy no lo pueden creer. Vuelven tomar sus
bastones, mientras que el otro abre fuego con su pistola. Un proyectil consigue
darle en la pierna al lobizón. Pero esto sólo lo enfurece aún más y salta hacía
adelante.
-¡Qué alguien lo frene!- Grita el tipo.
Roy se agacha y se tira debajo de la camioneta. El hombre
con la pistola intenta disparar pero la bestia es demasiado veloz. Segundos mas
tarde lo tiene encima y siente sus filosos dientes despedazarle el cuello. Todo
ha terminado para el. La noche se vuelve más oscura y al final no siente más
dolor. Se deja llevar por la oscuridad.
Los otros 3 se dan cuenta que un fierro o un garrote no
detendrán aquella monstruosidad. De modo que uno de ellos corre a la camioneta,
intenta ponerla en marcha pero antes de pisar los pedales el monstruo rompe el
vidrio de un zarpazo y lo expulsa fuera con una sola mano. El sólo impacto lo
deja inconsciente. Ya habrá tiempo de comerlo más tarde.
A unos metros de distancia, los otros dos corren por sus
vidas, con esa fuerza extra que provee la adrenalina en momentos de apuro. Y el
hombre lobo se lanza a correr a por ellos, en cuatro patas. Los hombres se
pierden entre los pastos más altos entre gritos de horror.
Al ver que se alejan, Roy sale de debajo de la camioneta.
Nos desata y los tres nos metemos adentro. Mientras el busca la llave, yo
quiero saber de que va todo esto.
-¿Quién mierda eran esos y por qué nos trajeron aquí, Roy?
-Si, Roy, ¿estás bien? ¿Vos conocías a estos? ¡Por Dios! Ya
habrá tiempo de que nos conteste eso, Don ¡¿Vieron el tamaño de esa bestia?!-
Se sobresaltó Ludwig. Pero para Roy y para mí no era la primera vez que
nuestros ojos se encontraban con tal horror.
-Déjenme encender esto. Hay que salir de aquí cuanto antes. Después
les respondo lo que quieran…-
Aún no encontraba la llave cuando entre los yuyos, a varios
metros vimos un hombre desnudo con la boca ensangrentada abrirse paso a
tropezones. Luego de tambalearse, calló por fin al suelo.
-¡No puede ser! ¡Es él!- me sorprendí. Era el muchacho,
había retomado su forma original. Era un humano indefenso ahora.
Bajamos de la camioneta y corrimos al lugar.
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-¿Donde estoy?- Me preguntó el muchacho, lo habíamos
envuelto en una manta y veníamos todos apretados en un taxi. Encontramos a uno
de los amigos de Roy cuando salimos a la ruta, a buscar alguien que nos llevara
de regreso a la ciudad.
-Tranquilo, es de día. Estamos yendo a casa, muchacho- lo
consolé.
-¿Qué me pasó?- se dijo después de mirarse las manchas de
sangre sobre su cuerpo.- Oh, no. Ha ocurrido de nuevo- dijo en voz baja.
Ludwig miraba por la ventanilla, en silencio. Roy conversaba
con el conductor desde el asiento del acompañante. Explicándole la situación.
El lobizón estaba aún débil y volvió a quedarse dormido
momentos después. Lo habíamos cubierto con una frazada. Las noches de primavera
son siempre tan traicioneras.
-De seguro no fue sólo el hecho de que lo hayas golpeado tan
duro esa vez, Roy- le decía el conductor, uno de los pocos amigos de Roy en el
trabajo- Estos tipos deben de ser esos que andan secuestrando mujeres y niños
por toda la provincia. Pero ¡wow! Que se hagan pasar por taxistas, eso es
nuevo. A lo mejor él de verdad lo era, y aprovechaba la situación.
Por cierto, ¿cómo dicen que lograron escaparse? ¡Ah! Qué un vecino llegó con sus perros y un rifle. ¡Vaya suerte! Esos antiguos depósitos de chatarra siempre tienen un sereno muy atento.
Por cierto, ¿cómo dicen que lograron escaparse? ¡Ah! Qué un vecino llegó con sus perros y un rifle. ¡Vaya suerte! Esos antiguos depósitos de chatarra siempre tienen un sereno muy atento.
-¿Ah, sí? ¿Dónde estaba la noche que abusaron de Luna?-
Sentenció Roy.
Luego de bajar del taxi todos regresaron a sus casas. El Don
por su parte regreso al bar y tomo una decisión muy difícil: Seguiría adelante
con spektro. Al menos hasta diciembre. Tal vez, el año siguiente podría mudarse.
Tal vez, manejar un bar no era lo indicado para él.
Ya en la barra, se sentó en una de las sillas y pensó
largamente sin tomar ni una gota de licor. Al rato, sintió que no estaría mal
tomar un trago.
Entonces, con un vaso en la mano encendió su computadora.
Revisó sus redes sociales y se dio con el instagram de Brem, donde se veía una
foto de la nueva campeona levantando su cinturón, muy orgullosa. Por otro lado,
el web site de lobizones, el que su manager había mandado a hacer, mostraba las
fechas de los próximos shows. Había una larga lista que llegaba hasta marzo del
2016.
Era probable que incluso Ludwig y Cherim se fueran de la
ciudad. En cuanto a Roy, no dijo demasiado. En una de esas seguía viniendo.
Siempre le gustó vivir aquí. Aliz había telefoneado por fin, durante la tarde,
antes de todo este asunto del secuestro y demás. Quería hablar sobre algo
importante. El Don ya se imaginaba lo que estaba por venir.
La gente que había conocido a lo largo de todo este año
comenzaba a tomar su propio camino, fuera de la misería y soledad en que se
hallaban cuando cruzaron spektro.
-Debo estar agradecido de que el bar les haya servido de
consuelo en aquellos días grises- se dijo.
Y así, nuestro queridísimo Don aceptó la partida de todos
sus amigos. Aunque siempre llegarían los mails y correspondencia. Es decir,
mantendrían contacto. Pero las cosas deben de seguir su curso. Y jamás debemos
forzar los encuentros ni nada en esta vida.
¡Ya sé lo que haré!- gritó, sólo en el bar.- No sé como no
lo vi antes… ¡Me tomaré unas vacaciones!- y dicho esto se puso a buscar en su
pc los mejores lugares turísticos para esa época del año. Pero antes, cerraría
las puertas de spektro y se tomaría la noche libre. Necesitaba armar su
itinerario lo antes posible.
-¡Qué baratos son los precios en septiembre! Siempre quise
visitar el machu pichu- se dijo.
El “muchacho”. Nuestro hombre lobo, fue por algo de ropa a
la casa de Ludwig (siempre tan solidario). Que se ofreció además a curarle la
herida de la pierna, pero esta estaba ya seca. Puesto que los lobizones sanan
muy rápido las heridas que se ganan luego de una noche salvaje. ¡Con razón
nadie lo notó durante el viaje de regreso!
-¿Puedo preguntarte algo?- quiso saber Ludwig- ¿Cómo es que
volviste a tu forma humana tan pronto, ¿qué paso cuando te metiste al pasto?
¿te acordás?
-Es todo muy confuso- le contestó él, mientras se vestía con
la ropa que le había prestado Ludwig- Yo preferiría no hablar de eso. Pero
supongo que me tranquilizo luego de un poco de sangre, si me entiendes-
-¡No puedo creer que volvimos a verte!- le dijo Ludwig, y el
muchacho lo miró extrañado- Jamás pensé que serían ciertas las historias que se
contaban en spekto acerca de la noche de año nuevo y.. Bueno, ¡aquí estás! Si
no lo tomás mal, tal vez podrías morderme o cortarme con tus zarpas, no sabes
como desearía transformarme yo también en un hombre lobo…-
El muchacho no podía creer lo que oía, definitivamente todos
en spektro estaban locos.