El viernes pasado me visitó Cherim y también
me visitó Ludwig. Ambos estaban sentados en la barra charlando, puesto que se
hicieron amigos esa noche cuando Cherim
encontró los videos de Aliz.
-Mire, Don-
me dijo señalando con su dedo la pantalla del monitor de su siempre presente
laptop- ¿Su camarera no trabaja esta noche verdad? ¡No creerá lo que encontré!
-Aliz está
enferma, ya sabés como son estos cambios de climas tan bruscos- le contesté, oh
amigos, el invierno se acerca y ¿por qué sería yo diferente? ¡Por supuesto que
odio el invierno!
- ¡Qué raro!
¿No es húngara? Allá debe hacer un frío de la san puta- opinó Ludwig, que a
pesar de la música de mi rockola y de tener un solo oído bueno, parecía
escuchar cada vez mejor.
-Sí… pero
eso no tiene nada que ver, amigo. Yo conocí una vez a una polaca que me contó
sobre el clima y demás, en fin, vengan a ver esta joyita- Le contestó Cherim y
nos invitó a acercarnos al monitor.
Yo no soy ningún lento, sabía lo que íbamos a
observar en la compu del muchacho. Aliz es encantadora pero sus modales son un
tanto toscos y es de esas mujeres que no pone demasiado esfuerzo en trabajar su
discreción: Aliz había sido actriz porno, tal como lo confirmaba la larga lista
de videos en el sitio web.
-¡Nada mal!
Eh, pará ¿qué sitio es este?- quiso saber Ludwig- Motherless… nunca lo había
visto.
-Ludwig,- me
adelanté a contestar- Cherim es todo un pillo cuando de sitios raros se trata.
-Se nota que
sabe mucho.- Declaró él.
-Un par de
truquitos,- dijo Cherim encogiéndose de hombros.
Luego de ver
unos videos, los dos muchachos siguieron conversando y descubriendo que se caían
muy bien el uno al otro. Yo atendía un par de mesas de los pocos que vinieron
esa noche.
El invierno se hace odiar cuando aleja a mis
clientes de su bar favorito.
No me animé
a llamar a mi camarera por teléfono, ni a enviarle un mensaje. Era tarde y tal
vez estaría durmiendo. Extrañaba la presencia de una mujer en el bar.
Por otro lado, Brem estaba fuera de la
provincia, entrenando para un campeonato a nivel internacional de boxeadores
amateur. Sus amigas venían de vez en cuando pero no era lo mismo.
Después
volví a la barra junto a mis dos amigos que hacía tiempo no veía.
-¡Ah!
Chicos, ¡cómo extraño a Aliz! Pero bueno, los tengo a ustedes.
-Yo no la he
conocido personalmente aún.- Dijo Ludwig.- ¿qué tal habla nuestro idioma?
-Es extrañísimo,
pero lo habla con fluidez.- Le contesté.
-¿Dónde lo
aprendió?- interrogó Ludwig, y no lo culpo, es algo que a todos nos tuvo sin
dormir en algún momento.
-Trabajó para
un gordo, un español. Es bastante conocido por allá y el tipo se dedicaba a
dirigir videos porno y resultó ser muy poco profesional. Le pedía que se
quedara con el durante meses enteros para trabajar en una serie de videos. Era
todo una excusa para estar junto a ella.
-Intuyo
quien es el gordo. -Comentó Cherim.
-Un día las
cosas se pusieron jodidas cuando ella se cansó de sus manoseos y cargoseadas.
Le dijo que quería marcharse, volver a su país y visitar a sus padres. Él se
negó, como es de esperar, y la amenazó con enviarle los videos a sus parientes
si lo dejaba.
No quiso entrar en detalles, porque el
episodio fue bastante fuerte. Pero en resumen, ella se enfureció y comenzó a
insultarlo, a lo que el gordo respondió a los golpes. Aliz logró salir de la
casa a duras penas y con el dinero del gordo tomó un avión al único país que no
exige ningún papel a los inmigrantes: Argentina. Sabía que él haría que sus
padres, que nada sabían de su “trabajo”, vieran su filmografía completa. Se las
haría llegar de algún modo tal como había hecho con otra muchacha. Tarde se
enteró de la fama del gordo de enamorarse de sus actrices y forzarlas a
quedarse junto a él.
Así es que resolvió huir. Dejando su
queridísimo país atrás.
-Y a spektro
vino a parar- bromeó Ludwig- Este lugar tiene un magnetismo para las personas
desgraciadas.
-¿No intentó
comunicarse con sus padres? ¿Telefonearlos o escribirles una carta?- Preguntó
Cherim.
-Obvio que
si, pero me dijo que hasta ahora no ha recibido respuesta. Lo que me preocupa
más es el gordo, ¿quién sabe si se las agarró con sus padres por el dinero que
Aliz le robó? ¿Quién sabe si…- En ese momento callé porque vi a Roy entrando
por la puerta, y junto a él una muchachita. Roy parecía algo malhumorado y la
niña triste. Pero eso es algo común aquí en espectro. Me acerqué para tomar su
orden.
_________________________________________________________________________
Aliz estaba
mirando televisión y revisando su teléfono celular. Acostada en la cama de su
monoambiente ubicado en el centro de la ciudad. La gripe iba desapareciendo
pero en su memoria los recuerdos de aquella pelea con el gordo parecían mas
fuertes que nunca:
Los gritos insistentes del gordo son como
leña al fuego de la caldera que arde en su cabecita. Ella se rehúsa soportarlo un solo día más. La mujer le da su
respuesta definitiva y decide marcharse, dándole la espalda. El hombre se queda
sin ideas; pregonada es la violencia.
Cierra su puño y con furia ciega lo conduce a
la nuca de quien le dio la espalda para abandonarlo. No se lo permitirá, no
será así de fácil. Tras el fuerte impacto la mujer se tambalea, y por poco no
cae al suelo. Él se abalanza cortando la distancia y tomándola por los
cabellos, como tantas veces hizo con sus “empleadas”. Esta vez no era ningún
acting.
Vuelve a insultarla mientras ella lo mira a
los ojos y frunce su rostro por el dolor. Deja escapar un gemido. Esos que
tantas veces fingió para las cámaras. Entonces una luz se enciende y escucha al
director: ¡Acción!
Aliz derrama un par de lágrimas negras, él
continúa gritándole y tira un poco más fuerte de su cabello. Ahora, ella
intenta seducirlo. Toca sus genitales, a la vez que hace un esfuerzo por
sonreír. Él afloja un poco la presión. Aliz acaricia sus testículos y su boca
no deja de lanzar falsas promesas cual niña enamorada. Él ha caído, una vez
más. “Los hombres son blandos cuando están duros…” (cómo escribió una vez
Sidney Sheldon).
La mujer le acerca sus labios y abre su boca
un poco más de lo debido. Invitándolo a introducir su lengua. Él gordo deja sus
cabellos en paz y envía su lengua a juguetear. Una vez adentro, ella cierra con
furia sus mandíbulas y en sus ojos se dibujan rayos de sangre. Como un animal
estira hacia atrás y hacia un costado hasta separar el pedazo. Él retrocede lanzando gritos desesperados. Lo increíble de
la situación es aún más grande que el dolor.
Aliz escupe al suelo. No, no llegó a pillarle
la lengua. Lo que obtiene es un trozo del labio inferior. Mira a un costado, y
comienza a carburar: Su bolso está junto a la mesita de luz, en el interior
tiene la Stun-Gun. ¡Recuerda! En el armario el gordo guarda los euros.
Tras un par de minutos, recoge su bolso de
viaje y luego de arreglarse abandona el lugar para siempre. Dejando a sus
espaldas una gran montaña de grasa sobre el piso. Inmovilizada por el momento.
