lunes, 15 de junio de 2015

El Pasado de Aliz







El viernes pasado me visitó Cherim y también me visitó Ludwig. Ambos estaban sentados en la barra charlando, puesto que se hicieron amigos esa noche cuando Cherim  encontró los videos de Aliz.

-Mire, Don- me dijo señalando con su dedo la pantalla del monitor de su siempre presente laptop- ¿Su camarera no trabaja esta noche verdad? ¡No creerá lo que encontré!

-Aliz está enferma, ya sabés como son estos cambios de climas tan bruscos- le contesté, oh amigos, el invierno se acerca y ¿por qué sería yo diferente? ¡Por supuesto que odio el invierno!

- ¡Qué raro! ¿No es húngara? Allá debe hacer un frío de la san puta- opinó Ludwig, que a pesar de la música de mi rockola y de tener un solo oído bueno, parecía escuchar cada vez mejor.

-Sí… pero eso no tiene nada que ver, amigo. Yo conocí una vez a una polaca que me contó sobre el clima y demás, en fin, vengan a ver esta joyita- Le contestó Cherim y nos invitó a acercarnos al monitor.

 Yo no soy ningún lento, sabía lo que íbamos a observar en la compu del muchacho. Aliz es encantadora pero sus modales son un tanto toscos y es de esas mujeres que no pone demasiado esfuerzo en trabajar su discreción: Aliz había sido actriz porno, tal como lo confirmaba la larga lista de videos en el sitio web.

-¡Nada mal! Eh, pará ¿qué sitio es este?- quiso saber Ludwig- Motherless… nunca lo había visto.

-Ludwig,- me adelanté a contestar- Cherim es todo un pillo cuando de sitios raros se trata.

-Se nota que sabe mucho.- Declaró él.

-Un par de truquitos,- dijo Cherim encogiéndose de hombros.

Luego de ver unos videos, los dos muchachos siguieron conversando y descubriendo que se caían muy bien el uno al otro. Yo atendía un par de mesas de los pocos que vinieron esa noche.
 El invierno se hace odiar cuando aleja a mis clientes de su bar favorito.
No me animé a llamar a mi camarera por teléfono, ni a enviarle un mensaje. Era tarde y tal vez estaría durmiendo. Extrañaba la presencia de una mujer en el bar.

 Por otro lado, Brem estaba fuera de la provincia, entrenando para un campeonato a nivel internacional de boxeadores amateur. Sus amigas venían de vez en cuando pero no era lo mismo.

Después volví a la barra junto a mis dos amigos que hacía tiempo no veía.
-¡Ah! Chicos, ¡cómo extraño a Aliz! Pero bueno, los tengo a ustedes.

-Yo no la he conocido personalmente aún.- Dijo Ludwig.- ¿qué tal habla nuestro idioma?

-Es extrañísimo, pero lo habla con fluidez.- Le contesté.

-¿Dónde lo aprendió?- interrogó Ludwig, y no lo culpo, es algo que a todos nos tuvo sin dormir en algún momento.

-Trabajó para un gordo, un español. Es bastante conocido por allá y el tipo se dedicaba a dirigir videos porno y resultó ser muy poco profesional. Le pedía que se quedara con el durante meses enteros para trabajar en una serie de videos. Era todo una excusa para estar junto a ella.

-Intuyo quien es el gordo. -Comentó Cherim.

-Un día las cosas se pusieron jodidas cuando ella se cansó de sus manoseos y cargoseadas. Le dijo que quería marcharse, volver a su país y visitar a sus padres. Él se negó, como es de esperar, y la amenazó con enviarle los videos a sus parientes si lo dejaba.
 No quiso entrar en detalles, porque el episodio fue bastante fuerte. Pero en resumen, ella se enfureció y comenzó a insultarlo, a lo que el gordo respondió a los golpes. Aliz logró salir de la casa a duras penas y con el dinero del gordo tomó un avión al único país que no exige ningún papel a los inmigrantes: Argentina. Sabía que él haría que sus padres, que nada sabían de su “trabajo”, vieran su filmografía completa. Se las haría llegar de algún modo tal como había hecho con otra muchacha. Tarde se enteró de la fama del gordo de enamorarse de sus actrices y forzarlas a quedarse junto a él.
 Así es que resolvió huir. Dejando su queridísimo país atrás.

-Y a spektro vino a parar- bromeó Ludwig- Este lugar tiene un magnetismo para las personas desgraciadas.

-¿No intentó comunicarse con sus padres? ¿Telefonearlos o escribirles una carta?- Preguntó Cherim.

-Obvio que si, pero me dijo que hasta ahora no ha recibido respuesta. Lo que me preocupa más es el gordo, ¿quién sabe si se las agarró con sus padres por el dinero que Aliz le robó? ¿Quién sabe si…- En ese momento callé porque vi a Roy entrando por la puerta, y junto a él una muchachita. Roy parecía algo malhumorado y la niña triste. Pero eso es algo común aquí en espectro. Me acerqué para tomar su orden.


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 Aliz estaba mirando televisión y revisando su teléfono celular. Acostada en la cama de su monoambiente ubicado en el centro de la ciudad. La gripe iba desapareciendo pero en su memoria los recuerdos de aquella pelea con el gordo parecían mas fuertes que nunca:

  Los gritos insistentes del gordo son como leña al fuego de la caldera que arde en su cabecita. Ella se rehúsa  soportarlo un solo día más. La mujer le da su respuesta definitiva y decide marcharse, dándole la espalda. El hombre se queda sin ideas; pregonada es la violencia.
 Cierra su puño y con furia ciega lo conduce a la nuca de quien le dio la espalda para abandonarlo. No se lo permitirá, no será así de fácil. Tras el fuerte impacto la mujer se tambalea, y por poco no cae al suelo. Él se abalanza cortando la distancia y tomándola por los cabellos, como tantas veces hizo con sus “empleadas”. Esta vez no era ningún acting.

 Vuelve a insultarla mientras ella lo mira a los ojos y frunce su rostro por el dolor. Deja escapar un gemido. Esos que tantas veces fingió para las cámaras. Entonces una luz se enciende y escucha al director: ¡Acción!
 Aliz derrama un par de lágrimas negras, él continúa gritándole y tira un poco más fuerte de su cabello. Ahora, ella intenta seducirlo. Toca sus genitales, a la vez que hace un esfuerzo por sonreír. Él afloja un poco la presión. Aliz acaricia sus testículos y su boca no deja de lanzar falsas promesas cual niña enamorada. Él ha caído, una vez más. “Los hombres son blandos cuando están duros…” (cómo escribió una vez Sidney Sheldon).

 La mujer le acerca sus labios y abre su boca un poco más de lo debido. Invitándolo a introducir su lengua. Él gordo deja sus cabellos en paz y envía su lengua a juguetear. Una vez adentro, ella cierra con furia sus mandíbulas y en sus ojos se dibujan rayos de sangre. Como un animal estira hacia atrás y hacia un costado hasta separar el pedazo. Él retrocede  lanzando gritos desesperados. Lo increíble de la situación es aún más grande que el dolor.

 Aliz escupe al suelo. No, no llegó a pillarle la lengua. Lo que obtiene es un trozo del labio inferior. Mira a un costado, y comienza a carburar: Su bolso está junto a la mesita de luz, en el interior tiene la Stun-Gun. ¡Recuerda! En el armario el gordo guarda los euros.

 Tras un par de minutos, recoge su bolso de viaje y luego de arreglarse abandona el lugar para siempre. Dejando a sus espaldas una gran montaña de grasa sobre el piso. Inmovilizada por el momento.