miércoles, 13 de agosto de 2014

En El Pasillo



Es un tipo gordo y bajito, él vende
                                                    los boletos.
Lo reconocerás fácilmente
 por su amarillo y triste rostro.
Mas su mirada a nadie engaña,
si está tan gordo es por el odio
que almacena en sus entrañas.

El parque está de regreso,
como en cada primavera,
la rueda, el loop, la mini montaña rusa
y por supuesto la clásica feria.
Sus puestos de comida y juegos tramposos
donde gana quien no lo espera.

¿Qué es eso de la esquina?
pregunté para mis adentros,
¿podría ser? Al fin, aunque sospechoso y
espeluznante, en la feria del parque un nuevo
                                                                juego encuentro.
El pasillo del horror, señoras y señores,
los boletos los vende el gordo falto de amores.

Por veintisiete pesos obtuve un par de amigos.

Mi mano mueve el telar que cubre la entrada,
y oculta la podredumbre del piso de madera.
Allí adentro todo es sombras,
¿volver? ¡De ninguna manera!
cinco puertas, dos a cada lado,
la salida al fondo, ¡los horrores que he pasado!

La más próxima está a mi derecha,
y el vacío que hay después de ella
sólo él sabrá explicarlo,
siéntate en el suelo y obedece
                                                      a su ocupante.
Es un monstruo de larga barba azul
e inquietantes ojos blancos.
Su historia es más que larga,
pero una vez que la hayas escuchado,
aclara tu garganta,
pues las preguntas que te harán
revelan todos tus defectos.
Nada como hablar de uno mismo
en el cuarto del respeto,
en la 2da de las puertas frente a un hombre
                                                                       y su libreta


¡Ahora la tercera! ¿Otro personaje?
¡Un zorro parlante vistiendo de etiqueta!
“Me debe usted una lección, amigo,
hable cuanto antes”
¿que tanto has aprendido de ti mismo?
A mi alrededor las paredes no dejaban de moverse,
y el zorro te mira, como ya sabrás, con ojos penetrantes,
y te acerca la moneda que pondrá fin a vuestro viaje.

“Esta monedita cualquier puerta abre,
la de la salida, o a la que aún no entraste,
el paseo es escalofriante, lo sé,
somos seres espeluznantes,
nuestro pasillo es oscuro y maloliente,
aquel que entra teme quedarse aquí
                                                                        para siempre…

…En la habitación 4 responden cualquier pregunta,
¿cómo y cuándo será tu muerte?
¿Cuándo estallarán de nuevo los volcanes
que todos los ríos sequen?

Has hecho mal en entrar aquí, hijo.
Mejor no saber ciertas cosas…
Él nunca lo menciona, ese zorro astuto,
pero en esta habitación murió mi alegría,
a cambio de una verdad,
que ni siquiera me ha servido,
Ahora somos dos los que estamos
a tan solo una moneda de la libertad.


No hay una verdad, y si la hubiera no la tendrían dos tontos en una feria de segunda.



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