jueves, 6 de agosto de 2015

Pelea por el título






Dos golpes directos que Brem logra evitar cerrando la guardia. Uno, dos, tres, y la guardia se rompe. El cuarto es un gancho al estómago. Brem siente sus piernas temblar y cae apoyando una rodilla en el suelo del ring. El referí comienza el conteo una vez que ella se incorpora.

 ¿Es esto a lo que viniste? ¿A perder la oportunidad de tu vida así de fácil? ¡Por supuesto que no! Brem se había abierto camino victoria tras victoria luego de convertirse en profesional, hasta conseguir esta pelea por el titulo nacional. Y esto si que era muy distinto de ser un amateur del box. Las horas de entrenamiento se triplican y el ejercicio es cada vez mas intenso. Pero lo que en verdad se torna mucho mas duro son las peleas en el ring.

 Por otro lado, no había viajado tan lejos de su provincia para volver con las manos vacías. Quería mostrarle su cinturón de campeona a todos sus amigos, y al Don en spektro sobre todo. Le había dicho que tendría que dejar su trabajo como seguridad en el bar para dedicarse de lleno a entrenar. ¡Y eso que en spektro su sueldo era genial! No podía volver con menos que un triunfo.

 Brem está agotada, su rival tiene piedras por manos y luego de 7 rounds siente que la cabeza se le va a abollar si tiene  que recibir otro puñetazo.
 La actual campeona defiende su titulo con la furia de una leona. Brem tendrá que hacerlo mejor que de lo que lo ha estado haciendo hasta ahora…

 Entonces, escucha la voz de su entrenador por sobre las demás; -“¡Movete! ¡El gancho siempre viene anunciado! Es la segunda que te encaja- Por supuesto, la campeona había arrojado la misma combinación; tres directos, un gancho durante todos los rounds. ¿Por qué no se había dado cuenta sino hasta ahora? No seas tan duro, desde la tv todo luce más fácil. Además, los nervios de perder la oportunidad que tanto había esperado. Su más grande deseo… Y podía perderlo hasta el próximo año si se equivocaba una vez más.

-Yo no entiendo a estos muchachos. Entrenan toda su vida para llegar a tener la oportunidad de pelear por un título y cuando están en el ring… ¡Bah¡ parece que lo único que les interesa es aguantar todos los rounds. Perder por puntos ante el campeón es su mayor recompensa por lo vsito. ¡Qué patético!- Decía el Don todos los sábados cuando ponían boxeo en el televisor de spektro.

-Todos los chicos deben estar viendo esta paliza.- piensa Brem – Ya fue, tal vez me vean perder, pero no me van a ver con miedo. Y menos ante esta guacha.-
Brem comienza a bailotear por todo el ring, alrededor de su rival. En círculos y de un lado al otro. Una última explosión de poder antes del noveno round. ¡Aquí viene la campeona! Recuerda va a tirar su gancho si ve que te metes contra las cuerdas. Sabe que le tuviste miedo toda la pelea, pero que siga creyendo lo mismo. Vamos una vez más contra las cuerdas.

 Brem cierra su guardia y asimila los golpes directos a la espera del gancho. Pero uno de esos golpes penetra y le da de lleno en el mentón. Brem retroce hasta quedar contra las cuerdas ¡ha bajado su guardia! Y parece sentida.

-Genial, voy a terminar esto ahora mismo- se dice la campeona y carga su puño derecho en un gancho abierto en el cual pone toda su fuerza. Es como un bólido al rojo vivo dispuesto a dejar su marca en la cara de la retadora. Brem está mareada, parece ni siquiera notar el peligro que está a punto de acabar con todo. La tribuna lanza un grito de asombro, ven una mujer caer y besar el suelo.

La cuenta llega a diez sin que esta logre levantarse, sólo ha llegado a ponerse en cuclillas. La pelea ha terminado, y por KO en el 8vo. Round. Brem levanta sus manos y festeja entre sollozos mientras su entrenador y asistentes la abrazan y felicitan. El público la aplaude, se ha ganado sus corazones. ¡Tenemos una nueva campeona!


-Un clásico; fingir estar mareado para sorprender al rival- les dice nuestro querido dueño de espectro a los muchachos y muchachas en el bar. Habían estado mirando la pelea y temiendo lo peor. Pero Brem los hace sentir orgullosos una vez más- Sólo el roña castro solía arriesgarse a esa maniobra. ¡Bueno! Y también la Brem. Me dejó con la boca abierta, que chica esta- concluye, y unas lágrimas le recorren las mejillas.


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