Despierto sudando, tuve un turbio sueño no
demasiado largo pero si perturbador. Y es que había un casete reproduciendo una
infinita canción. Estaba junto a mí el maldito walkman y no podía yo hacer más
que escuchar con mi oído bueno, pues atado pies y manos me hallaba en la oscuridad.
Los intérpretes aúllan cantos que conozco muy
bien, o mejor dicho que en una época conocí muy bien. Estalló el magma del volcán
de mis recuerdos. Y todo por esas letras…
Ahora que escucho nuevamente nuestra canción, me pregunto si fue alguna vez una buena idea haberla grabado. Que queden los recuerdos si nada más queda. “Grabémosla si eso te hace feliz, niñito caprichoso”. ¡Caprichoso! ¡Y Cuánto!
Me tomó tiempo, pero al final acepté que la culpa fue toda mía. Alguien como yo no merece una segunda vida. Sino ser torturado con el ardiente magma de recuerdos.
Ahora que escucho nuevamente nuestra canción, me pregunto si fue alguna vez una buena idea haberla grabado. Que queden los recuerdos si nada más queda. “Grabémosla si eso te hace feliz, niñito caprichoso”. ¡Caprichoso! ¡Y Cuánto!
Me tomó tiempo, pero al final acepté que la culpa fue toda mía. Alguien como yo no merece una segunda vida. Sino ser torturado con el ardiente magma de recuerdos.
El walkman ni por piedad fingirá quedarse sin baterías.
Ni la cinta querrá acabar.
Y los intérpretes me cantan:
- ¿Es acaso raro sentir que quieres a alguien que acabas de conocer?
- No lo sé, ¿es raro que quiera pasar el resto de mis días contigo?
- Eso es más bien dulce, escápate conmigo. ¿Alguna vez escuchaste esa canción “huyamos de este mundo de horror”?
- Eres tan extravagante…
- Eres tan hermosa. Te amo.
- Eres muy cargoso. Y tonto, y celoso, caprichoso y…
Cuando la cantante quiso terminar su frase el aparato comenzó a emitir estática, pero es algo que de seguro pasé por alto cuando la grabamos en nuestro estudio virtual. Ahora que presto atención, ahora que te perdí, ahora es cuando puedo escuchar más claramente tu voz al cantar esas líneas, y decías así:
- … vas a arruinarlo todo. Me haces daño cuando no confías en mí. Me haces daño cuando te hablo de mis problemas y lo único que de ti obtengo son reproches. Me estás haciendo mierda. Bloque por bloque voy construyendo mi monumento de amor a ti. A ti que día a día vas martillándolos y no descansarás hasta verlo reducido a escombros.
Y con escombros me quedé.
- ¿Es acaso raro sentir que quieres a alguien que acabas de conocer?
- No lo sé, ¿es raro que quiera pasar el resto de mis días contigo?
- Eso es más bien dulce, escápate conmigo. ¿Alguna vez escuchaste esa canción “huyamos de este mundo de horror”?
- Eres tan extravagante…
- Eres tan hermosa. Te amo.
- Eres muy cargoso. Y tonto, y celoso, caprichoso y…
Cuando la cantante quiso terminar su frase el aparato comenzó a emitir estática, pero es algo que de seguro pasé por alto cuando la grabamos en nuestro estudio virtual. Ahora que presto atención, ahora que te perdí, ahora es cuando puedo escuchar más claramente tu voz al cantar esas líneas, y decías así:
- … vas a arruinarlo todo. Me haces daño cuando no confías en mí. Me haces daño cuando te hablo de mis problemas y lo único que de ti obtengo son reproches. Me estás haciendo mierda. Bloque por bloque voy construyendo mi monumento de amor a ti. A ti que día a día vas martillándolos y no descansarás hasta verlo reducido a escombros.
Y con escombros me quedé.
Pudimos haber hecho de esta canción una exitosa
balada romántica. Pero soy un monstruo. “Vas a arruinarlo todo…”. Sí, mi amor.
Tuya fue siempre la razón. Lo arruiné todo. Pudo ser todo un hit, si este
hombre que la escucha hoy, no hubiese sido un niño en aquel entonces. Te amo, y
odio al radio hijo de puta que no cesará de sonar. Empiezo a entender porque me
dejaste. Empiezo a llorar. Empiezo a crecer. Y empieza la canción otra vez…
¡Entonces, desperté! Todo fue un sueño nada más. ¡Que digo sueño! ¡Si esto fue una pesadilla! ¿A dónde estás, amada mía? Oh, saliste a comprar una botella de vino para el almuerzo…
¡Entonces, desperté! Todo fue un sueño nada más. ¡Que digo sueño! ¡Si esto fue una pesadilla! ¿A dónde estás, amada mía? Oh, saliste a comprar una botella de vino para el almuerzo…
Por favor no tardes demasiado en regresar.
Por favor no tardes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario