Este no es lugar para ti,
¿Cómo te atreves?
Me cansé de la ciudad. No, me cansé de las personas. No, me
cané de mi mismo. Tomé la llave más antigua, esa es la correcta (presta
atención) y tras leer el pasaje correspondiente la puerta secreta se reveló.
Calcé la llave y cegado por los magníficos colores me adentré en “la habitación
alternativa”
>>Si fabricas tu mismo el libro, cuida de llevarlo
todo al pie de la letra. La llave, ya lo sabés, si, ¿prestaste atención? La más antigua que tengas en tu casa.<<
El lugar era desolado, sin vida. Pero el cielo no era gris.
Era más bien amarillo, como salido de un sueño enfermizo. Tomé el camino de
tierra, el único. De haber ido por el
césped, horrible hubiese sido la mueca en mi rostro luego de pasar la colina,
pues no dejaba verlos…
Los cuerpos, con la carne amarilla, luchaban para salir de
los huecos. A caminar conmigo. Acompañarme en mi paseo.
>>Toma un block de hojas de papel en blanco, cóselos
con nailon a una tapa de cuero. Guárdalo en un lugar seguro y jamás hasta
dentro de 11 años lo vuelvas a tocar.
Cuero de Gato: la dimensión solitaria. Cuero de serpiente: Laberintos en túneles.<<
Cuero de Gato: la dimensión solitaria. Cuero de serpiente: Laberintos en túneles.<<
Yo me sentía seguro, la habitación alternativa nunca deja de
sorprenderte. Y ellos nunca podrían salir. Estaban demasiado débiles. Pobres
condenados.
Sin embargo, El guardián de la puerta siempre viene detrás. No
pierde detalle.
>>¿11 años han pasado? Bien, saca el libro, ha de
tener amarillas sus hojas. Córtate la palma de la mano apóyala sobre la primera
hoja. El papel absorberá tu sangre y escribirá con ella el pasaje secreto.
Léelo en voz alta…<<
El no parece descansar, somos muchos los que visitamos estos
lugares. Mas no tantos como en las dimensiones cuero de rata. Los gatos no son
mis animales favoritos, no tuve inconvenientes en matar uno. Y Aunque me cause
mucha curiosidad, no podría fabricar el de cuero de perro. Según dicen esas
dimensiones son las más placenteras. Tal vez tú no tengas reparos en hacerlo,
cuéntame que tal, ¿si?
El guardián me vigila, yo miró el paisaje, los condenados me
recuerdan que mi vida no es tan mala. Sigo el sendero, estos lugares parecen
inmensos, a los lados el césped se extiende hasta el infinito.
>>La puerta se revela en un espacio vació de tu
habitación. Calza la llave, la más antigua. Y no olvides llevarla contigo.
Ahora estarás por tu propia cuenta<<
Había caminado por
casi una hora, según mi reloj de bolsillo. Supongo que el cambio de dimensión
no lo altera, esto no es una película. La puerta de salida, que me llevaría de
regreso a mi habitación ya se dejaba ver. A unos 50 metros. Pero una vez más las colinas ocultaron los huecos
con putrefactos condenados.
Este hueco estaba en el sendero, no a los
lados donde estaba el césped. Miré sobre mi hombro y él me miró burlonamente,
ahora estaba un poco más cerca. Pude ver su media sonrisa. La consigna era
clara.
>>11 Dimensiones, más nunca caminos iguales. 1 prueba
diferente cada vez, lucharás con tu vida para ganar tu premio<<
Este tipo de cosas me hacen sentir vivo.
Todo lo demás; el trabajo, las fiestas, incluso las mujeres, me aburren. La gente, yo mismo…
Todo lo demás; el trabajo, las fiestas, incluso las mujeres, me aburren. La gente, yo mismo…
Ellos me clavan sus encías con agujeros llenos de pus donde
alguna vez hubo dientes.
Aferran sus amarillos brazos a mi ropa. Intentan
arrastrarme.
Son débiles, pero el miedo siempre está. Al igual que el
guardián de la puerta, que de arriba me miraba con sus negras y polvorientas
vestimentas, su capucha que oculta lo inquietante de sus ojos, recuerdo que en
cierta ocasión estuvo lo bastante cerca para vérselos, pero créeme que estás
mejor sin conocerlos… su bolso de premios al hombro.
La lucha no fue nada fácil, estos juegos no son fáciles,
pero tampoco imposibles. Estoy arañado y manchado de carne en descomposición
¿Ellos? Les abrí el estómago, a algunos sólo les apreté el cuello. De mi nariz
descienden hilos escarlatas mientras subo los escalones de tierra que me
llevarán de vuelta al senderó y a la
salida.
“Esto sí es sentirse vivo”, me dije a mi mismo, con el rostro
hinchado por los cabezazos.
Aquí hay alguien que les hizo frente, putrefactos…
…Estoy
vivo.
>>Luego de pasar la prueba, si es que lo consigues, él
guardián hurgará en su bolso y te obsequiará con un nuevo libro. No, no creo
que te dé el de perro. Le gusta que te vuelvas un adicto y lo consigas por tus
propios medios.
…Placeres inimaginables esperan por ti.<<

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