jueves, 26 de junio de 2014

El Libro


Este no es lugar para ti,
¿Cómo te atreves?

 Me cansé de la ciudad. No, me cansé de las personas. No, me cané de mi mismo. Tomé la llave más antigua, esa es la correcta (presta atención) y tras leer el pasaje correspondiente la puerta secreta se reveló. Calcé la llave y cegado por los magníficos colores me adentré en “la habitación alternativa”

>>Si fabricas tu mismo el libro, cuida de llevarlo todo al pie de la letra. La llave, ya lo sabés, si, ¿prestaste atención?  La más antigua que tengas en tu casa.<<

El lugar era desolado, sin vida. Pero el cielo no era gris. Era más bien amarillo, como salido de un sueño enfermizo. Tomé el camino de tierra,  el único. De haber ido por el césped, horrible hubiese sido la mueca en mi rostro luego de pasar la colina, pues no dejaba verlos…
Los cuerpos, con la carne amarilla, luchaban para salir de los huecos. A caminar conmigo. Acompañarme en mi paseo.

>>Toma un block de hojas de papel en blanco, cóselos con nailon a una tapa de cuero. Guárdalo en un lugar seguro y jamás hasta dentro de 11 años lo vuelvas a tocar.
Cuero de Gato: la dimensión solitaria. Cuero de serpiente: Laberintos en túneles.<<

Yo me sentía seguro, la habitación alternativa nunca deja de sorprenderte. Y ellos nunca podrían salir. Estaban demasiado débiles. Pobres condenados.
Sin embargo, El guardián de la puerta siempre viene detrás. No pierde detalle.

>>¿11 años han pasado? Bien, saca el libro, ha de tener amarillas sus hojas. Córtate la palma de la mano apóyala sobre la primera hoja. El papel absorberá tu sangre y escribirá con ella el pasaje secreto. Léelo en voz alta…<<

El no parece descansar, somos muchos los que visitamos estos lugares. Mas no tantos como en las dimensiones cuero de rata. Los gatos no son mis animales favoritos, no tuve inconvenientes en matar uno. Y Aunque me cause mucha curiosidad, no podría fabricar el de cuero de perro. Según dicen esas dimensiones son las más placenteras. Tal vez tú no tengas reparos en hacerlo, cuéntame que tal, ¿si?
El guardián me vigila, yo miró el paisaje, los condenados me recuerdan que mi vida no es tan mala.  Sigo el sendero, estos lugares parecen inmensos, a los lados el césped se extiende hasta el infinito.

>>La puerta se revela en un espacio vació de tu habitación. Calza la llave, la más antigua. Y no olvides llevarla contigo. Ahora estarás por tu propia cuenta<<




Había caminado por casi una hora, según mi reloj de bolsillo. Supongo que el cambio de dimensión no lo altera, esto no es una película. La puerta de salida, que me llevaría de regreso a mi habitación ya se dejaba ver. A unos 50 metros.  Pero una vez más las colinas ocultaron los huecos con putrefactos condenados.
  Este hueco estaba en el sendero, no a los lados donde estaba el césped. Miré sobre mi hombro y él me miró burlonamente, ahora estaba un poco más cerca. Pude ver su media sonrisa. La consigna era clara.

>>11 Dimensiones, más nunca caminos iguales. 1 prueba diferente cada vez, lucharás con tu vida para ganar tu premio<<

Este tipo de cosas me hacen sentir vivo.
Todo lo demás; el trabajo, las fiestas, incluso las mujeres, me aburren. La gente, yo mismo…

Ellos me clavan sus encías con agujeros llenos de pus donde alguna vez hubo dientes.
Aferran sus amarillos brazos a mi ropa. Intentan arrastrarme.
Son débiles, pero el miedo siempre está. Al igual que el guardián de la puerta, que de arriba me miraba con sus negras y polvorientas vestimentas, su capucha que oculta lo inquietante de sus ojos, recuerdo que en cierta ocasión estuvo lo bastante cerca para vérselos, pero créeme que estás mejor sin conocerlos… su bolso de premios al hombro.
La lucha no fue nada fácil, estos juegos no son fáciles, pero tampoco imposibles. Estoy arañado y manchado de carne en descomposición ¿Ellos? Les abrí el estómago, a algunos sólo les apreté el cuello. De mi nariz descienden hilos escarlatas mientras subo los escalones de tierra que me llevarán de vuelta al senderó y a la 
salida.

“Esto sí es sentirse vivo”, me dije a mi mismo, con el rostro hinchado por los cabezazos.
Aquí hay alguien que les hizo frente, putrefactos…
                                                                                                                      …Estoy vivo.

>>Luego de pasar la prueba, si es que lo consigues, él guardián hurgará en su bolso y te obsequiará con un nuevo libro. No, no creo que te dé el de perro. Le gusta que te vuelvas un adicto y lo consigas por tus propios medios.
                                                            …Placeres inimaginables esperan por ti.<<


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