jueves, 12 de junio de 2014

Mr. Clou

¡Me encantan las sorpresas! ¿Por qué no vienes a jugar conmigo y Mr. Clou?
Oh, te encantará. Él es uno en un millón…

Sabri, querida ¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que estuvimos juntos?
Sabés lo mucho que me gusta enviar cartas, sabés lo mucho que te quiero y extraño. Nunca fue intencional… Ahora hablo de nuestro pequeño episodio hace ya muchos años.

 Si, siempre salto de un tema a otro.
 Mi puta ansiedad.
 Yo sigo siendo el mismo.
¿Y vos?
“Sabri era mi amiga de la infancia. Digo era porque de las 3 cartas que envié aún no ha respondido ninguna. Tal vez está ocupada, o aún no lo supera.
 Ella quiso saber lo que había en la cajita. Me convenció de prestársela a cambio de un beso.”
 Sabri…

 Esa cajita, seguro ustedes tuvieron una, se abría después de dar un par de vueltas a la manija.
¡Sorpresa! ¡Mr. Clou, sí! Que sonrisa la tuya…
Entonces, Sabri, mi amor de la infancia, toma la cajita y comienza a darle vuelta tras vuelta, tras vuelta.
-Me juego a que te meas del susto, Sabri. No te conviene, en serio, darle vueltas. Clou es feo.
“Si escucharás a mis amigos de toda la vida, los oirías hablar a menudo de mi extraño sentido del humor. Y no era diferente cuando tan sólo un niño era yo.”  Sabri. Dime que lo olvidarás algún día.
Una, dos, tres, cuatro vueltas habrías de darle a la manija si el valor te acompañaba y querías en verdad conocer a Mr. Clou.
UNO…  -¡Sabri! Clou da miedo. Pero si te la vas a bancar, está bien. A él le gusta hacer amigos nuevos.
DOS…  Tres… - Si te asustas me das otro beso, si no yo te debo 10 pesos.


Cuatro…



"...dime que lo olvidarás algún día."

De vez en cuando escucho “Mr. Brightside” por vh1 cuando nos prenden la tele y pienso en lo mucho que te amo. También pienso en tu muñeco Tino y en como te habría arrancado de mis brazos para siempre si seguiría entre nosotros. Al menos desde aquel día más nunca pensaste en él como el juguete perfecto. También pienso en curarme. Él chaleco está cada día más apretado. Aquí todo es pastillas y golpes. Si me porto bien me dejan seguir escribiendo. Pero empiezo a sospechar que las cartas no pasan de la oficina del director. Hijos de puta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario