Un viejo tesoro guardado en mi almohada.
Recuerdos derramados durante mis sueños.
Derramo mis recuerdos sobre mi almohada
Sobre mi almohada ahora rebalsan,
Historias jamás contadas
.
Al despertar, descubrí que había llorado sobre mi almohada.
Tan mojada estaba que pensé, durante varios segundos, si sería yo capaz de
volver a derramar lágrima alguna en lo que me queda de vida.
¿Cómo sabes tú que no has vivido ya la mitad de los años que
estás destinado a gozar sobre tierra? O incluso más.
Más algodón hubiese deseado yo en mi almohada. Pues, el poco
que le quedaba no había sido suficiente para proteger tu carta.
Tal vez guardada allí me permitiera sincronizar nuestros
sueños. Soñar lo mismo que tú y tú lo mismo que yo.
La rescate como pude, de tan agria humedad
y salí al
patio.
Que al cielo tiene por techo.
Sobre mi viejo tronco, sostenido por bloques
y haciendo las veces de silla
me hallaba sentado,
¿Jamás volveré a llorar? Ahora sigamos,
mi vieja carta-consuelo, el sol esperando.

¡Hola! He leído rapidito sin detenerme a saborear, porque no era mi hora de leer, pero no he podido resistir la tentación. Espero regresar con calma, solamente quiero comentar, antes de irme, que me gusta tu espacio. ¡Qué ilustraciones, Ludwig! Cómo cuentan una historia por sí mismas.
ResponderEliminarmuchas gracias, silvia! procuro mantenerlas cortas. todos tenemos vidas ocupadas. más vos con 3 blogs y todas las demás cosas que debes hacer. vuelve cuando quieras. espero actualizar pronto.
Eliminar